RODOLPHE KASSER, ERUDITO EN COPTO ARMANDO UN ANTIGUO ROMPECABEZAS
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El Profesor Rodolphe Kasser, uno de los más grandes traductores y eruditos mundiales del copto dialectal, dirigió la ardua tarea de recopilar y traducir el documento conocido como El Evangelio según Judas. Kasser, clérigo y antiguo profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Ginebra, desde 1965 tuvo a su cargo las excavaciones arqueológicas de la Misión Suiza de Arqueología Cóptica en el Bajo Egipto.
P: ¿Cuándo descubrió que había recibido un códice que contenía el Evangelio según Judas?
R: Primero me comentaron sobre un manuscrito antiguo, en papiro, y al verlo por primera vez no reparé en la última página que llevaba ese título tan peculiar. El códice era tan frágil que era demasiado peligroso manipularlo antes de colocarlo en cristal. Fue varios meses más tarde que tuve la oportunidad de ver la página que me permitió descubrir que este códice realmente contenía, entre otros, el Evangelio según Judas.
P: ¿Cómo se sintió al darse cuenta de lo que tenía en sus manos?
R: Me sentí aún más interesado que antes ya que es un texto extraviado desde épocas antiguas. Se sabía de su existencia y se creía que todas las copias habían sido destruidas.
P: ¿Está seguro de que este evangelio es auténtico?
R: Trabajé con tantos papiros que, para mí, es absolutamente imposible crear un documento que parezca así de antiguo por su fragilidad, su lamentable estado. Además, contamos con un análisis que nos permite determinar la edad del documento (entre 220 D.C. y 340 D.C.). De todas formas, podríamos aseverar que no puede no ser auténtico.
P: ¿Qué es lo más importante de este códice?
R: Por primera vez contamos con el testimonio de Judas sobre épocas antiguas en conversaciones entre Jesús y Judas. Jesús explica a Judas que deberá abandonar la comunidad de los 12 discípulos que no comprenden asuntos de nivel superior y le explica cuál será su papel posterior. Jesús dice que es necesario que alguien lo libere finalmente de su cuerpo humano y que él prefiere que esa liberación esté en manos de un amigo y no de un enemigo. Por eso lo pide a Judas, que es su amigo, que lo entregue, que lo traicione. Entonces para el resto de la gente será un acto de traición pero entre ellos saben que no es así. Si bien muchos teólogos evaluaron esta hipótesis, esta es la primera vez que un documento antiguo defiende la idea.
P: ¿Como clérigo, este texto le preocupa o le asusta?
R: Estamos acostumbrados a trabajar con este tipo de textos siempre y cuando sean auténticos. No sentimos atracción o repulsión alguna. Buscamos el saber.
P: ¿En qué condiciones estaba el códice la primera vez que lo vio?
R: La primera vez que lo estaba en una caja y en un avanzado estado de deterioro. Era prácticamente imposible ver algo excepto lo que aparecía en la primera página. No podíamos tocarlo sin romperlo aún más. Entonces mi primer reacción fue que si queríamos saber si este códice contenía el Evangelio según Judas y probablemente otros textos, entonces era necesario primero restaurarlo y conservarlo.
P: ¿Cómo fue el trabajo de unir las piezas y conservar el documento entero?
R: Tomábamos un fragmento del texto y luego otro y los poníamos en orden, algo que no era nada fácil ya que las páginas estaban todas rotas justo por arriba de la mitad. Los fragmentos superiores tenían el número de página del manuscrito, lo que nos ayudó a ubicarlas en orden; pero los inferiores era evidente que no coincidían hasta que nos dimos cuenta que habían sido mezclados por alguien antes de llegar a manos de la fundación propietaria del documento. Hemos logrado poner muchas piezas en su lugar, especialmente gracias a la colaboración de mi asistente, el Profesor Gregor Wurst. El Profesor utiliza una computadora para grabar el texto que ya fue identificado y preservado y luego registra los espacios en blanco dentro del texto. Cuando detecta una palabra incompleta, le ordena a la computadora que busque entre las piezas aún no identificadas hasta encontrar cualquier correspondencia con las partes faltantes. El gran problema es que nunca nadie vio el texto completo y además cada página tiene cara y contra cara, entonces lo que está bien de un lado también debe estarlo del otro. Podemos darnos una idea del proceso si tomamos una carta impresa en ambas caras de la hoja, la rompemos en 300 pedazos, los mezclamos, nos deshacemos de 75 pedazos e intentamos volver a armar la carta con las piezas restantes.
P: ¿Hay todavía espacios en blanco en el texto que queda?
R: Si, aún no pudimos encontrar dónde van todas las piezas. Por ejemplo, en la página próxima a la última vemos a Jesús que explica a Judas que su estrella brillará más fuerte que las demás porque habrá cumplido su misión. En esa página, Judas entra en una nube de luz de donde emerge una voz. y luego hay un espacio en blanco en el manuscrito, entonces no podemos determinar lo que dice esa voz. Después, vemos a Judas caminar, abordado por escribas y sacerdotes que le preguntan qué está haciendo allí. Responde y acepta un dinero, vendiendo así a Jesús. En el texto falta una parte muy importante, que esperamos poder encontrar algún día.
P: ¿Quién podría haber traducido este códice en la antigüedad?
R: El códice habría estado escrito en griego primero, la lengua principal de la época en toda la región del mediterráneo occidental. Pero si lo que se buscaba era que la idea se divulgue entre la gente del pueblo, entonces se traducía a diferentes lenguas. No sólo copto para Egipto, sino también Sirio para Siria, Arameo y otras lenguas. Debido al clima en Egipto, los documentos cópticos enterrados en las cavernas pudieron preservarse en cantidad.
P: ¿Lo preocupa la preservación del documento en un futuro?
R: Ahora que el documento fue restaurado y se encuentra en buenas condiciones, espero sinceramente que logre preservarse en el futuro ya que en el pasado ha sufrido mucho. Si debe viajar, ser devuelto a Egipto, alguien tendrá que custodiarlo porque necesita mucho cuidado. No estar en lugares demasiado húmedos, ni demasiado calurosos, ni demasiado fríos, no estar expuesto al sol. es un documento extremadamente frágil.
P: ¿Qué se siente al compartir un documento tan importante con la audiencia?
R: Una sensación de gran curiosidad, porque si bien pensamos mucho en este texto estamos seguros de que otros especialistas tendrán ideas que nosotros no tuvimos. Además entregaremos, en fotos, todos los fragmentos que no hemos logrado ubicar con la esperanza de que en unos 20 o tal vez 50 años algún lector pueda decir: "Ah, esta pieza va aquí."