• EL DESARROLLO TECNOLÓGICO DE LAS ALAS DE LOS PRIMEROS HOMBRES PÁJARO

    Por JV Chamary
  • Si te concedieran un súper poder, ¿cuál elegirías? Seguramente muchos de nosotros responderíamos lo mismo: la habilidad de volar. Yves Rossy, hombre pájaro de origen suizo, asegura que volar "es un sueño latente en nuestro espíritu".

    Pero este sueño conlleva peligro. Al igual que la leyenda de Ícaro - que pegó sus alas con cera y cometió el error de volar demasiado alto y cerca del sol, derritiendo la cera - muchas otras también terminan en tragedia. Según relatos históricos del total de 75 hombres pájaro que saltaron de aviones en distintos espectáculos aéreos entre la década del ´30 y la del ´60, solo 3 lograron sobrevivir.

    Es que "volar es un sueño peligroso".

    Los hombres pájaro experimentaron distintos tipos de paracaídas y alas en la Edad Media. Leonardo Da Vinci, por ejemplo, estaba más que obsesionado con la idea de volar y hasta es probable que lo haya logrado - una reciente reconstrucción de su planeador, realizada en base a dibujos que datan de 500 años de antigüedad, logró levantar vuelo exitosamente.

    Desde plumas hasta fibra de carbono, los hombres pájaro probaron diversos materiales aplicados al diseño de las alas. Pero solo cientos de años más tarde, y gracias a los avances tecnológicos, lograron encontrar una forma segura de concretar este sueño.

    El Inicio del Hombre Pájaro

    Si volar es un súper poder entonces Clem Sohn es el primer súper héroe volador. Aunque llevaba sus brazos y piernas en posición completamente extendidas parecía más una ardilla voladora que el primero de una larga lista de hombres pájaro.

    "Clem Sohn diseñó alas en base a loneta de veleros".

    Sohn fue un osado admirador de la aeronavegación, experto en caída libre y paracaidismo y récord mundial en salto de altura desde un avión a 5.600 metros. En busca de nuevos desafíos, aprovechó la máquina de coser que su madre tenía en casa para diseñar un par de alas con loneta de velero. Este material liviano iba unido a un esqueleto de tubos de metal que montaba sobre sus hombros. Una cola triangular ubicada entre ambas piernas cumplía la función de estabilizador - dispositivo que muchos de los hombres pájaro de la Edad Media lamentan no haber incluido en sus inventos.

    Mientras Sohn caía con miembros superiores e inferiores abiertos, las alas actuaban como un simple paracaídas, ofreciendo resistencia al aire que empuja desde debajo de la tela. En 1935, saltó de un avión a 3.600 metros y abrió las alas luego de caer en picada 600 metros. Durante su primer vuelo planeo, hizo giros y hasta algunos tirabuzones.

    Este hombre pájaro no encontró su final en alguno de los tantos saltos con los que desafió a la misma muerte sino en un simple paracaídas húmedo. Antes de que su cuerpo golpeara contra la tierra en el Espectáculo Aéreo de Paris (Paris Air Show) de 1937, el público pudo apreciar a un hombre con control absoluto de vuelo. Sus alas de murciélago inspiraron a docenas de imitadores entre la década del ´30 y del ´60 aunque pocos de esos diseños incluyeron mejoras.

    Locos Por las Alas

    Si tenemos en cuenta las circunstancias en las que murió Sohn es adecuado señalar que fueron los avances en tecnología aplicada al desarrollo de paracaídas los que facilitaron la evolución de las alas. El paracaidista americano Tom Sitton aprovechó sus conocimientos de ingeniería aeronáutica y dejó de lado este tipo de alas para reemplazarlas por un traje con alas inflables.

    "La tecnología aplicada al desarrollo de paracaídas facilitó la evolución de las alas".

    Los paracaídas modernos constan de dos capas, separadas en celdas que se llenan de aire que entra por unas bocas especiales logrando así una consistencia semi rígida. Este diseño basado en el principio de la utilización de una corriente de aire generada por un objeto en movimiento como fuerza de empuje dio origen al perfil alar o aerodinámico, reduciendo el flameo en los bordes del ala y brindando una mejor navegabilidad.

    Más importante aún, el perfil aerodinámico genera sustentación. La forma del ala de un avión vista en corte transversal es un perfil alar: la corriente de aire se separa al tocar el borde de ataque y la forma del perfil hace que el aire se mueva con mayor rapidez en la parte inferior generando así la sustentación.

    Este gran e innovador descubrimiento de Sitton jamás logró fama - hasta llegar a manos de Patrick de Gayardon, aristócrata francés, bon vivant y campeón de deportes aéreos. Los vuelos que realizó entre la década del ´80 y del ´90 lo convirtieron en el padre de la era moderna.

    Al igual que Sohn, Gayardon nunca estaba completamente satisfecho con sus propios logros hasta que llegó el día en que fue demasiado lejos. Tras dominar por completo el arte del paracaidismo y el surf aéreo quiso planear con un traje aerodinámico de diseño propio. Antes de caer en picada hacia su muerte - debido a que el paracaídas no estaba adecuadamente doblado - sus vuelos alcanzaron gran popularidad.

    En 1999 Robert Pecnick y su amigo finlandés Jari Kousma siguieron el legado de Gayardon y confeccionaron el primer traje alado comercial. Estos tenían dos capas, al igual que los paracaídas, que se extienden desde las muñecas hasta la cintura y llevan además una cola inflable entre las piernas.

    "El traje está confeccionado en nylon - que tiene porosidad cero y, por lo tanto, no pierde aire".

    Pecnick, creador del traje, implementó un mecanismo de apertura rápida para liberar los brazos, esencial al momento de jalar la cuerda que suelta el paracaídas. "El traje es más liviano y seguro," sostiene Pecnick. "Es de poliamida (Nylon), una tela con porosidad cero que evita la pérdida de aire".

    "Con este traje una persona desciende entre 12 y 13 metros por segundo - es decir, ya no hablamos de caer sino de volar", Robert Pecnik.

    En promedio, el traje de Pecnick permite a las personas desplazarse 2,4 metros hacia delante por cada 1 metro de descenso (índice de vuelo a vela de 2.4:1).

    "La velocidad vertical en el paracaidismo es de 50 metros por segundo; con el traje la bajamos a 12/13 metros por segundo - es decir, ya no caemos sino que en realidad volamos", Robert Pecnik.

    Libre como un Pájaro

    En la década del ´50 los hombres alados se dividieron en dos especies; una evolucionó hacia el traje de dos alas y la otra dio origen al monoplano como el de Yves Rossy. Su antecesor fue el francés Leo Valentin, el mundialmente famoso "l´homme oiseau (el hombre pájaro)".

    Como integrante del grupo paracaidista durante la Segunda Guerra Mundial, Valentin inventó algunas de las técnicas de caída libre que aún hoy se siguen utilizando. Al igual que Sohn y más tarde Gayardon, sentía una gran afición por batir records y ampliar las fronteras de la aviación.

    Comenzó como un típico hombre alado, haciendo algunos ajustes sobre el diseño de Sohn, como por ejemplo reemplazar el soporte metálico de las alas por varillas de hueso de ballena. Pero tras observar a sus colegas descubrió que las alas de tela no les permitían desplazarse a grandes distancias. Entonces comprendió que la rigidez era la solución.

    Fue así que construyó alas rígidas iguales a las de los aviones de la época, con enchapado de madera de tres capas reforzado con puntales. Aunque no era ingeniero comprendía perfectamente la importancia de la aerodinámica; testeaba sus productos en túneles de aire. La característica más importante de sus diseños fue la punta redondeada, para generar el borde de ataque del perfil alar. Esto le ofrecía una gran ventaja, la posibilidad de liberar sus brazos para acceder más fácilmente a las cuerdas del paracaídas.

    "Leo Valentin testeaba sus productos en túneles de aire".

    En 1954 Valentin saltó de un avión a 2.700 metros de altura, abrió sus alas y voló. Dos años más tarde seguía mejorando su diseño cuando una corriente de aire lo azotó en el momento en que estaba por saltar. Las alas de madera golpearon la escotilla astillándose. Como muchos de sus colegas voladores, Valentin se precipitó a su muerte como una "Vela Romana" - el paracaídas y las velas enredadas y la tela flameando a su espalda.

    El Club de Vuelo

    Unos 50 años más tarde, Alban Geissler comenzó a utilizar materiales modernos para su Skyray, un monoplano liviano y durable. "Las alas son de fibra de carbono y fibra armídica (Kevlar) - jamás se rompen," asegura Geissler.

    "Las alas del Skyray están hechas de fibra de carbono y Kevlar - jamás se rompen", (Alban Geissler).

    Técnicamente, el alemán no es un hombre pájaro ya que jamás voló utilizando alas. Pero semejante detalle no detuvo a este diseñador industrial que logró construir un ala con un excelente efecto aerodinámico. Según él mismo, "una nave Cessna puede levantar 100 kilogramos por metro cuadrado; en base a esto calculé que si uno sostiene un ala de un metro cuadrado entonces debería poder desplazarse como un Cessna."

    El Skyray funciona modificando el flujo de aire alrededor del cuerpo. "La mayor sustentación - el 60% - proviene del cuerpo de uno; es el ala la que lo hace posible." Skyray logra 2,5 metros de desplazamiento hacia delante por cada metro que desciende (índice de vuelo a vela 2.5:1) y se desplaza a una velocidad de 200 kilómetros por hora.

    "El sesenta por ciento de la sustentación proviene del cuerpo - el ala del Skyray lo hace posible", Alban Geissler.

    Geissler además diseñó un monoplano de mayor tamaño para los militares: el Gryphon, que puede volar a gran altura (tanto como 9.000 metros) siempre que el piloto lleve puesta una máscara de oxígeno. El Gryphon alcanza una velocidad respecto a la tierra de 400 kilómetros por hora y un índice de vuelo a vela de 6:1.

    "Volar con un ala a propulsión el algo completamente natural - te arqueas un poco y trepas hacia las nubes", Yves Rossy.

    Yves Rossy, ex piloto, también usa un monoplano. La envergadura, que alcanza 2,5 metros, es demasiado grande para la escotilla de un avión. Por tal motivo es plegable. Apenas salta, unos resortes que funcionan con gas despliegan las alas.

    Cuatro motores a turbina - versiones en miniatura de los mismos que utiliza un avión jumbo - proveen el empuje que permite a Rossy no solo desplazarse sino además planear por el aire. "Es completamente natural."

    "Al igual que en el sueño, te arqueas un poco y trepas hacia las nubes", asegura Rossy.

    "Volar es una gran habilidad y la tecnología actual lo hace posible", Yves Rossy.

    El ala a propulsión podría, en teoría, permitir a Rossy despegar desde el suelo pero aún no lo ha probado ya que tardaría demasiado tiempo en alcanzar una altura de vuelo segura para abrir el paracaídas. En ese caso, si algo saliera mal la muerte es segura.

    Rossy cree que en poco tiempo más todos podrán volar. "En las películas - "Rocketeer"; "Superman"; "Matrix" - todos vuelan.

    "Es una gran habilidad y, lento pero seguro, la tecnología nos ayudará a convertirlo en realidad".